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Tests de salto en la vuelta al deporte: por qué el 90 % de simetría no basta

Los tests de salto son la prueba estrella para decidir la vuelta al deporte tras una lesión de rodilla. El problema no suele ser el test, sino cómo leemos el índice de simetría (LSI).

Dani Varela y Álvaro Gutiérrez30 de septiembre de 2026

Saltar a una pierna lo más lejos posible, repetir con la otra y dividir. Si sale un 90 % o más, luz verde. Así se usan casi siempre los tests de salto en la vuelta al deporte tras una reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA). Y así se cuelan deportistas que no están listos. El índice de simetría entre piernas (LSI, por sus siglas en inglés) es útil, pero mide bastante menos de lo que parece.

Este artículo es para el entrenador que lleva la readaptación deportiva de un deportista lesionado, en coordinación con su fisio y su médico. No va de tratar la lesión, sino de leer bien las pruebas que marcan el final del camino.

De dónde vienen los tests de salto

En 1991, Noyes y su equipo midieron cuatro saltos a una pierna en 67 personas con el LCA roto. Con un solo test, la mitad tenía una simetría anormal; combinando dos, el 62 %. Su conclusión ya traía el aviso: son pruebas poco sensibles pero muy específicas. Si salen mal, hay un problema. Si salen bien, no lo descartan (Noyes y colaboradores, 1991).

Hoy la batería más habitual tiene cuatro saltos a una pierna:

  • —Salto simple. Un salto horizontal, distancia máxima, aterrizando con la misma pierna.
  • —Triple salto. Tres saltos seguidos en línea recta.
  • —Triple salto cruzado. Tres saltos cruzando una línea en zigzag.
  • —6 metros cronometrados. Recorrer 6 metros a la pata coja lo más rápido posible.

El LSI es la pierna lesionada entre la sana, por cien (en los 6 metros se hace al revés, porque menos tiempo es mejor). El umbral habitual es el 90 %: en el estudio de Grindem y colaboradores, por ejemplo, se exigía superarlo en todas las pruebas (Grindem y colaboradores, 2016). Hasta aquí, todo razonable. Ahora vienen las trampas.

Trampa 1: la pierna sana también se ha desentrenado

El LSI da por hecho que la pierna sana es la referencia. Pero tras meses de lesión, cirugía y menos deporte, esa pierna también ha perdido. Si las dos han bajado, la simetría sale bonita y el deportista sigue lejos de donde estaba.

Wellsandt y colaboradores lo midieron en 70 deportistas. A los 6 meses de la cirugía, el 57 % superaba el 90 % de LSI en fuerza de cuádriceps y en los cuatro saltos. Pero si se comparaba la pierna operada con la pierna sana antes de la cirugía, una estimación de su capacidad previa, solo lo superaba el 29 %. Uno de cada tres deportistas pasaba el LSI y no pasaba esa comparación. Y esa comparación con la capacidad previa fue más sensible que el LSI para predecir quién se volvía a romper el LCA (Wellsandt y colaboradores, 2017).

Un 90 % de simetría puede ser un 90 % de poco.

Trampa 2: la distancia no dice cómo ha saltado

Llegar igual de lejos no significa saltar igual. En 26 deportistas ya autorizados para volver a competir, el salto simple salía con un 97 % de simetría en distancia. Pero el trabajo que hacía la rodilla operada al impulsarse era solo el 69 % del de la otra. Compensaban con la cadera, aterrizando con más flexión de cadera, más inclinación de la pelvis y más flexión de tronco. Los autores concluyen que la distancia mide mal la función de la rodilla y refleja sobre todo la de la cadera y el tobillo (Kotsifaki y colaboradores, 2022).

Dicho de otra forma: el cuerpo es muy listo buscando caminos alternativos para llegar a la cinta métrica. Si solo miras la cinta, no ves el camino.

Trampa 3: saltar lejos no es saltar alto

El mismo grupo midió saltos verticales a una pierna en deportistas que ya habían superado los criterios de simetría en saltos horizontales y en fuerza. En el salto con contramovimiento a una pierna, el LSI de altura fue del 83 %. En el drop jump a una pierna, del 77 %. La rodilla operada generaba menos trabajo que la sana y que la de los controles. Su propuesta: incluir la altura y el índice de fuerza reactiva (RSI, la altura del salto entre el tiempo de contacto) en la batería de vuelta al deporte (Kotsifaki y colaboradores, 2022).

Tiene lógica. En el salto horizontal se puede tirar de cadera y de inercia. En el vertical, y más aún en el reactivo, la rodilla tiene menos sitio donde esconderse.

Entonces, ¿sirven para algo?

Sí, y mucho. En 158 deportistas profesionales, los que volvieron sin cumplir los seis criterios de alta (fuerza isocinética, una prueba de carrera y tres tests de salto) tuvieron cuatro veces más riesgo de volver a romperse el injerto que los que los cumplían todos (Kyritsis y colaboradores, 2016).

En otro estudio con 106 personas operadas que practicaban deportes con pivote, se volvió a lesionar la rodilla el 38 % de los que no superaban los criterios (más del 90 % en todas las pruebas) frente al 6 % de los que sí. La diferencia no llegó a ser estadísticamente significativa, pero apunta en la misma dirección. En ese estudio, además, cada mes que se retrasaba la vuelta hasta los 9 meses de la cirugía reducía el riesgo de nueva lesión un 51 % (Grindem y colaboradores, 2016).

La conclusión no es tirar los tests de salto. Es dejar de usarlos como único examen y de leer solo un número.

Cómo lo hacemos en R3

Esto es lo que hacemos nosotros en la readaptación deportiva. No es un protocolo validado; es nuestra forma de aplicar lo anterior:

  • —Buscamos una referencia mejor que la otra pierna. Si hay datos de antes de la lesión (pretemporada, controles del club), comparamos con ellos. Si no, medimos la pierna sana lo antes posible y vigilamos que no se quede atrás. En pretemporada, medir los saltos de toda la plantilla es la mejor inversión que conocemos.
  • —Añadimos saltos verticales y reactivos. Salto con contramovimiento a una pierna y drop jump a una pierna, con altura y RSI. Una plataforma de contacto o una aplicación del móvil bastan para empezar.
  • —Miramos cómo salta, no solo cuánto. Grabamos en vídeo lento: cómo aterriza, si la cadera y el tronco hacen el trabajo de la rodilla, si reparte el peso hacia la pierna sana.
  • —Decidimos en equipo. Los números se comparten con el fisio y el médico, que llevan la parte clínica. El entrenador aporta lo que ve en el campo y en la sala.

Lo que todavía no sabemos

Los estudios de Kotsifaki y colaboradores son pequeños, solo con hombres y con captura de movimiento en laboratorio. No sabemos cuánto de eso se ve con una cámara de móvil ni qué umbral de simetría en salto vertical es el bueno. Los criterios de alta más usados tampoco están validados (Kyritsis y colaboradores, 2016).

Y los tests se suelen hacer descansados, cuando el deporte se juega cansado. El efecto de la fatiga en estas pruebas está poco estudiado. En un estudio con 21 personas operadas, tras un protocolo de fatiga solo la pierna no operada empeoró de forma significativa en varios saltos (Tallard y colaboradores, 2021). Cómo usar eso para decidir, todavía no está claro.

En resumen

  • —Los tests de salto son muy específicos y poco sensibles: un mal resultado avisa, un buen resultado no garantiza nada.
  • —El LSI sobreestima la función si la pierna sana también ha perdido. Compara con datos previos siempre que puedas.
  • —Una buena simetría en distancia puede esconder una rodilla que no trabaja. Mira cómo salta.
  • —Los saltos verticales y reactivos destapan déficits que el salto horizontal no enseña.
  • —Cumplir los criterios se asocia a menos riesgo de volver a lesionarse, pero la decisión se toma en equipo con el fisio y el médico.

Los tests de salto son el final de una escalera que empieza mucho antes, con aterrizajes y saltos controlados. Si quieres saber en qué escalón está tu deportista y qué necesita para subir el siguiente, usa el continuum de salto y repasa la guía de progresión de saltos.

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Referencias
  1. Grindem H, Snyder-Mackler L, Moksnes H, Engebretsen L, Risberg MA. Simple decision rules can reduce reinjury risk by 84% after ACL reconstruction: the Delaware-Oslo ACL cohort study. Br J Sports Med. 2016;50(13):804-808. doi:10.1136/bjsports-2016-096031
  2. Kotsifaki A, Whiteley R, Van Rossom S, Korakakis V, Bahr R, Sideris V, et al. Single leg hop for distance symmetry masks lower limb biomechanics: time to discuss hop distance as decision criterion for return to sport after ACL reconstruction? Br J Sports Med. 2022;56(5):249-256. doi:10.1136/bjsports-2020-103677
  3. Kotsifaki A, Van Rossom S, Whiteley R, Korakakis V, Bahr R, Sideris V, et al. Single leg vertical jump performance identifies knee function deficits at return to sport after ACL reconstruction in male athletes. Br J Sports Med. 2022;56(9):490-498. doi:10.1136/bjsports-2021-104692
  4. Kyritsis P, Bahr R, Landreau P, Miladi R, Witvrouw E. Likelihood of ACL graft rupture: not meeting six clinical discharge criteria before return to sport is associated with a four times greater risk of rupture. Br J Sports Med. 2016;50(15):946-951. doi:10.1136/bjsports-2015-095908
  5. Noyes FR, Barber SD, Mangine RE. Abnormal lower limb symmetry determined by function hop tests after anterior cruciate ligament rupture. Am J Sports Med. 1991;19(5):513-518. doi:10.1177/036354659101900518
  6. Tallard JC, Hedt C, Lambert BS, McCulloch PC. The role of fatigue in return to sport testing following anterior cruciate ligament reconstruction. Int J Sports Phys Ther. 2021;16(4):1043-1051. doi:10.26603/001c.25687
  7. Wellsandt E, Failla MJ, Snyder-Mackler L. Limb symmetry indexes can overestimate knee function after anterior cruciate ligament injury. J Orthop Sports Phys Ther. 2017;47(5):334-338. doi:10.2519/jospt.2017.7285