Una revisión de 201 estudios sobre la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) encontró que la mediana para permitir correr eran 12 semanas después de la cirugía. Y que menos de uno de cada cinco estudios usaba algo más que el calendario para decidirlo (Rambaud y colaboradores, 2018).
El tiempo importa: el injerto y el hueso necesitan semanas para cicatrizar, y eso marca un mínimo. Pero llegar al mínimo no significa estar preparado. Dos pacientes operados el mismo día pueden estar en puntos muy distintos a las 12 semanas. Por eso la recomendación es combinar el tiempo con criterios clínicos y de rendimiento.
El tiempo es un mínimo, no un criterio.
Qué comprobar antes del primer trote
No hay una única prueba que dé luz verde. Lo que recoge la evidencia son varios filtros que, juntos, reducen la incertidumbre:
- —Dolor. Caminar y hacer la vida diaria sin dolor. Tras una fractura por estrés de tibia o de metatarsiano, se propone empezar cuando el paciente lleva 5 días seguidos sin dolor en sus actividades diarias (Warden y colaboradores, 2021). Tras una reconstrucción de LCA, lo más usado es un dolor por debajo de 2 sobre 10.
- —Movilidad y derrame. En la rodilla, rango completo o por encima del 95 % del lado sano, y poco o ningún derrame.
- —Fuerza. Lo más citado tras el LCA es un índice de simetría (LSI) por encima del 70 % en extensores y flexores de rodilla. Es el punto de partida más habitual, no un umbral validado: trátalo como mínimo.
- —Tolerancia a los impactos. Pruebas de salto con un LSI por encima del 70 % tras el LCA. En una fractura por estrés, que no duela el hueso al palparlo y superar sin dolor pruebas de fuerza, funcionales y de carga (George y colaboradores, 2024).
- —Lo que causó la lesión. Sobre todo en las fracturas por estrés: volumen de carrera, calzado, técnica o baja disponibilidad de energía. Si no se corrige, la lesión vuelve.
Cómo progresar la carrera
Correr no se autoriza, se dosifica. La mayoría de programas empiezan con intervalos de caminar y correr y aumentan primero el volumen (tiempo o distancia) y después la velocidad y la intensidad (George y colaboradores, 2024; Warden y colaboradores, 2021).
Para decidir si subir, una regla sencilla: la carga adecuada es la que no da síntomas durante, después ni al día siguiente (Warden y colaboradores, 2021). Si aparecen, se vuelve al escalón anterior; no se abandona el plan.
En deportes con cambios de dirección, la carrera en línea recta es solo el primer paso. Las propuestas de readaptación en el campo tras el LCA progresan de la carrera lineal y los ejercicios controlados a los cambios de dirección, los gestos del deporte y la simulación del partido, y lo hacen por criterios, no por semanas (Fältström y colaboradores, 2026).
Correr no es el final
Volver a correr es un hito, no el alta. Después vienen los saltos, los cambios de dirección, el sprint y lo que pida el deporte o la vida de cada persona. En el caso de las fracturas por estrés, además, se propone seguir con el trabajo de saltos para reducir el riesgo de que se repitan (Warden y colaboradores, 2021).
Si no tienes claro en qué punto de esa progresión está tu paciente, el continuum de salto te lo dice con tres datos, junto con el siguiente paso y lo que necesita para darlo.
Quién decide
La decisión se comparte entre el fisio, el entrenador y el propio paciente (George y colaboradores, 2024). Las revisiones sobre la vuelta al campo insisten en esa colaboración, aunque casi nunca dicen quién hace qué (Fältström y colaboradores, 2026). Hablar el mismo idioma, con los mismos criterios, evita que cada uno tire hacia un lado.
Lo que todavía no sabemos
La evidencia es más débil de lo que parece. Los programas de vuelta a la carrera tras el LCA están mal descritos: en una revisión de 64 estudios, ninguno detallaba los diez elementos básicos del programa (Van Cant y colaboradores, 2022). En las fracturas por estrés de tibia, las recomendaciones se apoyan sobre todo en opinión de expertos (George y colaboradores, 2024).
Eso no es una excusa para volver al calendario. Es la razón para razonar cada caso: valorar, decidir con criterios, progresar y volver a valorar.
En resumen
- —El tiempo desde la lesión o la cirugía marca un mínimo, no el momento de volver.
- —Antes de correr: sin dolor en la vida diaria, movilidad casi completa, fuerza y saltos con una simetría razonable, y las causas de la lesión identificadas.
- —Progresa primero el volumen y después la velocidad, guiándote por los síntomas durante, después y al día siguiente.
- —Correr es un hito dentro de una progresión que sigue con saltos, cambios de dirección y el gesto del deporte.

